jueves, 30 de enero de 2014

WAREHOUSE 13 (ALMACÉN 13): LA SERIE


Desde el punto de vista la ficción la idea es impresionante, un almacén secreto, el “almacén 13”, donde se guardan objetos mágicos, peligrosos y por tanto codiciados para proteger a la humanidad. Así que en ese almacén perdido en algún lugar remoto de los Estados Unidos se guardan un sinfín de objetos de la historia de la humanidad y de un buen número de personajes y lugares, tanto míticos como hasta cierto punto contemporáneos, como es la bola de la discoteca del Studio 54, talismanes contra el fuego, pelotas que se reproducen al tocarlas, el espejo de Carroll y un largo etcétera. Sin embargo, el resultado no pasa de ser entretenido, ya que da la impresión de que es una serie destinada al gran público familiar, y en donde, por tanto, las acciones y las consecuencias están tremendamente medidas.
Dos agentes del Servicio Secreto de los EE.UU. son reclutados como agentes del almacén. Un lugar apartado y gigantesco. Su misión es sencilla, proteger el almacén y seguir recuperando objetos que alteran la personalidad de la gente y los ponen en peligro. De vez en cuando, esos objetos aparecen en algún lugar del mundo y ellos deben ir a recuperarlos. Mientras, se queda como vigilante del almacén su jefe y una ayudante superdotada que intentará también luchar contra el mal. Los protagonistas y las situaciones recuerdan mucho a Fringe: agente femenina guapa e inteligente, agente masculino guapo, infantil y con un don para presentir cosas. Un jefe algo alocado, mitad científico, mitad policía y un oscuro entramado de personalidades que controlan el almacén —los regentes—, al margen de ningún control. Los casos se suceden aunque son difícilmente justificables, es decir, que la serie es poco verosímil, rozando el absurdo en muchas situaciones.

Me ha interesado la abundante presencia de la literatura en la serie, así, un capítulo se dedica a Poe –su pluma mágica que hace realidad lo que se escribe con ella—, otro a H.G. Wells, que en la segunda temporada se convierte en malo malísimo. Hay también algo de protagonismo para Lewis Carroll, ya hemos mencionado que su espejo aparece y juega un papel muy importante en una parte de la trama, en definitiva, una vez más, literatura e imagen se dan la mano. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...